Dos lechones y el Acueducto

El cochinillo y Segovia, siempre van de la mano

La ciudad de Segovia es un espacio ideal para la producción agrícola y ganadera por su orografía, al ser una mezcla de meseta castellana y zona montañosa.

La cocina segoviana es la más popular de España tal vez por la variedad y riqueza de sus materias primas, pero también por la importante labor realizada por los granjeros y cocineros segovianos, los que nos han legado un tesoro culinario que hace de Segovia una de las provincias con mayor tradición gastronómica de España.

El cochinillo es un referente de la cocina española y se ha convertido en un sinónimo de la ciudad de Segovia. Que sería de ella sin el Acueducto y sin este plato típico.

Esta ciudad se convierte en el lugar idóneo para la producción de este manjar, pues el cochinillo segoviano tiene unas características diferenciadoras respecto a cualquier otro. Se caracteriza por presentar un peso entre 4,5 y 5,5 kg y 21 días de edad. Otra condición ineludible es su cría en granjas dedicadas de forma exclusiva al cuidado de estos animales que se alimentan únicamente con leche materna.

La degustación del cochinillo se remonta a los romanos que tenían una forma de preparación del mismo idéntica a la que se emplea hoy en día, destacando como ingredientes fundamentales agua, sal y el producto estrella, el cochinillo. Somos conocedores de que los romanos consumían este plato porque se representaban dichos animales en pinturas y tapices.

1940 se considera la fecha en la que se impulsa el consumo del cochinillo en la localidad de Segovia. Maestros emblemáticos de la gastronomía segoviana como Cándido fueron los impulsores que lograron mayor éxito,  por el corte con el plato al servir el cochinillo y por saber transmitir el valor de este producto tanto en España como fuera de ella.

 

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